domingo, 22 de enero de 2017

Figuras ocultas

   Enero suele ser un mes propicio para disfrutar del buen cine. Ello se debe a que precede casi de inmediato a la ceremonia de entrega de los Óscar, que habitualmente tiene lugar a principios de marzo (este año, sin embargo, se celebrará el 26 de febrero). Las películas, pues, que optan al citado galardón esperan estas fechas para su estreno, de manera que estén más presentes en la memoria de los académicos estadounidenses, que son a la postre los encargados de elaborar la lista de las nominadas. El film que hoy nos ocupa pretende a todas luces formar parte de esta candidatura, ya que ofrece los requisitos que aquellos acostumbran a exigir: corte clásico, algún actor consagrado, revisionismo histórico y valores norteamericanos. Pero, además, lleva implícita cierta denuncia social, que le otorga mayor actualidad y, por tanto, mayor interés.  




   Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson son tres mujeres dotadas de unas altísimas cualidades intelectuales. Gracias a ello, trabajan como calculadoras en la NASA, un empleo duro, pero bien remunerado. Sin embargo, son incapaces de subir un peldaño más en su vida laboral, puesto que, no obstante su facultades, cuentan con un serio problema: son negras. En efecto, nos encontramos en la década de los sesenta, años en los que aún pervivían en los Estados Unidos las leyes de segregación racial. A pesar de este anacronismo, fue también la época de los grandes avances científicos, puesto que concluyó con la llegada del hombre a la luna. En este período tan paradójico, es donde aquellas debieron pugnar por sus derechos y demostrar sus cualidades.

   Ya hemos indicado que, en el aspecto técnico, se trata de una cinta clásica, que no arriesga en su puesta en escena; más bien al contrario, respeta con suma precisión las normas de la narrativa cinematográfica. Por supuesto, ello no significa que carezca de valor, sino que lo adquiere, ya que hoy nos topamos con muchísimas innovaciones fílmicas que, desgraciadamente, postergan el arte de la narración. Además, cuenta con unas actuaciones medidas, integradas a la perfección en el relato, que por fortuna tiene más peso que los intérpretes. Es destacable la actuación de las tres protagonistas, pero también la de los secundarios: Kevin Costner (repitiendo su papel de Trece días), Jim Parsons (dándole una vuelta de tuerca a su famoso Sheldon Cooper de la teleserie Big Bang) y Kirsten Dunst (ya muy alejada de sus intervenciones en la saga Spider-Man).

   En cuanto al revisionismo histórico de la cinta, es loable que esta haya optado por describir un contexto sombrío sin generar nuevos revanchismos. Ciertamente, la película no pretende construir un discurso político que enfrente a blancos y a negros, sino detallar un momento de la historia que fue superado gracias al trabajo y al empeño de sus protagonistas (para conocer más sobre ellas, recomiendo la lectura del siguiente artículo: aquí). Por supuesto, el ideal norteamericano, que postula que cualquiera puede alcanzar sus ambiciones mediante estos dos, está muy presente.




   Pero la película también ofrece un panorama muy actual. En efecto, en un período de la historia (el nuestro) en que el esfuerzo, el carácter y la competitividad han sido descartados, nos propone el ejemplo de un trío de mujeres negras que, mediante su intelecto, arrostraron todos los prejuicios que había entonces contra ellas. En este sentido, son muy significativas dos escenas: por un lado, aquella en la que Katherine G. Johnson (Taraji P. Henson) explica a sus hijas menores que la mayor tiene más privilegios porque tiene más responsabilidades; por el otro, la que protagoniza Mary Jackson (Janelle Monáe), que acusa a su esposo de repetir consignas y de usar la violencia contra la segregación, en vez de combatirla con sus muchas cualidades.   

   Se trata, pues, de un film clásico, pero moderno; que apuesta por la narrativa más tradicional, pero que plantea una problemática muy actual. Es por ello que merecerá alguna candidatura, aunque tal vez no aspire al máximo galardón, el de la mejor cinta del año. No obstante, continuará siendo un gran largometraje, que tendremos que ver y que nos ayudará a reflexionar acerca de la condición humana.